Comunicación y educación
El proceso didáctico como proceso de comunicación y significado y sentido de la mediación pedagógica
M G Correa mgcorrea_Comunicación y educación
El proceso didáctico como proceso de comunicación y significado y sentido de la mediación pedagógica
M G Correa mgcorrea_Comunicación y educación
Editado con fines educativos para la Especialidad en Competencias docentes, UPN-COSDAC, 4 de noviembre del 2009
Resumen de Lectura
Aunque el texto empieza bien al centrarnos en proceso didáctico como proceso de comunicación, en el momento en que empieza a divagar acerca de las interpretaciones semióticas y hermenéuticas, Correa nos impresiona con sus ideas muy torcidas e incompletas de otras áreas del saber, las cuales quiere meter a fuerzas en su pseudo interpretación filosófico-comunicativa de la mediación docente.
En fin, sus ideas principales son las siguientes:
La comunicación pretende hacer algo común, en una relación entre personas donde se construyen significados con base en dicha comunicación. La comunicación invade todas las áreas de la vida y la tarea de la educación ante el predominio de los medios de comunicación consiste en reconfigurar, construir y buscar el verdadero significado de imágenes y símbolos para evitar la alienación (según dice el autor).
Retomando a Marshall McLuham, importante teórica de la teoría de la comunicación y de la educación en comunicación, el autor del artículo no nos dice nada nuevo, solo que toda tecnología tiende a crear un nuevo mundo circundante para el hombre y que toda tecnología tiene el poder de entumecer la conciencia humana durante el periodo de su primera interiorización. Esto supondría que a través de las competencias aplicadas a la educación debe hacer trascender ese momento hasta una segunda o tercera interiorización de proceso de comunicación.
A continuación se hizo una precaria descripción del proceso de comunicación o también llamado “circuito de la comunicación” del método estructural-funcionalista (de cual por cierto, no se hace ninguna alusión) a través de la mínima descripción de los componentes de dicho proceso; en todo caso lo novedoso es la incorporación de tres elementos básicos para el logro de un proceso de enseñanza-aprendizaje en la comunicación educativa, estos fueron los siguientes: 1) la información (yo lo llamo lo entendido), 2 lo que es correcto (lo llamo la corroboración) y 3 las alternativas de solución (las llamo la corrección) todo esto, por supuesto, al proceso didáctico como proceso de comunicación.
Las alusiones a conceptos semióticos atribuidos a Pierce, fueron insignificantes y elementales. No se trata, claro, de hacer un tratado de semiótica para entender el proceso de comunicación y el lenguaje, pues de esto se ocupan la lingüística y la semiótica entre otras ciencias del lenguaje, pero sería importante marcar con mayor precisión la relación epistemológica entre aprendizaje-comunicación-enseñanza.
Interesantes afirmación la siguiente: “Las relaciones pedagógicas que se establecen son actos intrínsecamente culturales que inciden profundamente en la calidad de la educación y en el desarrollo humano”. Y en esto no hay duda de su validez, el problema está en que mediante una cita de George Gadamer sobre la acción hermenéutica, pretende el autor darle justificación filosófica a una cuestión que nada tiene que ver con el discurso hermenéutico o fenomenológico y dista años luz de ser una preocupación de éstas disciplinas. El articulista hace una ensalada para llegar a concluir artificiosamente que “la mediación pedagógica es capaz de promover y acompañar el aprendizaje de nuestros interlocutores, es decir, de promover en los educandos la tarea de cosntruirse y de apropiarse del mundo y de sí mismos”. Bien, pero me pregunto: “¿pa’que tanto brinco estando el suelo tan parejo?”
Luego tres afirmaciones fundamentales que son inobjetables: 1. En el aula se instauran múltiples mediaciones o relaciones simbólicas. 2. Las nuevas tecnologías han impactado tanto que es imposible prescindir de ellas. 3. Las instituciones dedicadas a la educación tiene un compromiso pedagógico con sus estudiantes y su sociedad, dentro de esta perspectiva, efectivamente, el docente es esencialmente un comunicador y mediador.
Aunque el texto empieza bien al centrarnos en proceso didáctico como proceso de comunicación, en el momento en que empieza a divagar acerca de las interpretaciones semióticas y hermenéuticas, Correa nos impresiona con sus ideas muy torcidas e incompletas de otras áreas del saber, las cuales quiere meter a fuerzas en su pseudo interpretación filosófico-comunicativa de la mediación docente.
En fin, sus ideas principales son las siguientes:
La comunicación pretende hacer algo común, en una relación entre personas donde se construyen significados con base en dicha comunicación. La comunicación invade todas las áreas de la vida y la tarea de la educación ante el predominio de los medios de comunicación consiste en reconfigurar, construir y buscar el verdadero significado de imágenes y símbolos para evitar la alienación (según dice el autor).
Retomando a Marshall McLuham, importante teórica de la teoría de la comunicación y de la educación en comunicación, el autor del artículo no nos dice nada nuevo, solo que toda tecnología tiende a crear un nuevo mundo circundante para el hombre y que toda tecnología tiene el poder de entumecer la conciencia humana durante el periodo de su primera interiorización. Esto supondría que a través de las competencias aplicadas a la educación debe hacer trascender ese momento hasta una segunda o tercera interiorización de proceso de comunicación.
A continuación se hizo una precaria descripción del proceso de comunicación o también llamado “circuito de la comunicación” del método estructural-funcionalista (de cual por cierto, no se hace ninguna alusión) a través de la mínima descripción de los componentes de dicho proceso; en todo caso lo novedoso es la incorporación de tres elementos básicos para el logro de un proceso de enseñanza-aprendizaje en la comunicación educativa, estos fueron los siguientes: 1) la información (yo lo llamo lo entendido), 2 lo que es correcto (lo llamo la corroboración) y 3 las alternativas de solución (las llamo la corrección) todo esto, por supuesto, al proceso didáctico como proceso de comunicación.
Las alusiones a conceptos semióticos atribuidos a Pierce, fueron insignificantes y elementales. No se trata, claro, de hacer un tratado de semiótica para entender el proceso de comunicación y el lenguaje, pues de esto se ocupan la lingüística y la semiótica entre otras ciencias del lenguaje, pero sería importante marcar con mayor precisión la relación epistemológica entre aprendizaje-comunicación-enseñanza.
Interesantes afirmación la siguiente: “Las relaciones pedagógicas que se establecen son actos intrínsecamente culturales que inciden profundamente en la calidad de la educación y en el desarrollo humano”. Y en esto no hay duda de su validez, el problema está en que mediante una cita de George Gadamer sobre la acción hermenéutica, pretende el autor darle justificación filosófica a una cuestión que nada tiene que ver con el discurso hermenéutico o fenomenológico y dista años luz de ser una preocupación de éstas disciplinas. El articulista hace una ensalada para llegar a concluir artificiosamente que “la mediación pedagógica es capaz de promover y acompañar el aprendizaje de nuestros interlocutores, es decir, de promover en los educandos la tarea de cosntruirse y de apropiarse del mundo y de sí mismos”. Bien, pero me pregunto: “¿pa’que tanto brinco estando el suelo tan parejo?”
Luego tres afirmaciones fundamentales que son inobjetables: 1. En el aula se instauran múltiples mediaciones o relaciones simbólicas. 2. Las nuevas tecnologías han impactado tanto que es imposible prescindir de ellas. 3. Las instituciones dedicadas a la educación tiene un compromiso pedagógico con sus estudiantes y su sociedad, dentro de esta perspectiva, efectivamente, el docente es esencialmente un comunicador y mediador.
